Mira por qué ser estudiante de medicina te hace especial

Mira por qué ser estudiante de medicina te hace especial

Hacerse médico es un verdadero acto de fe y sacrificio, al menos en el tiempo de dedicación. Los médicos con trayectoria lo saben después de años cargados de azarosas experiencias.

Sin ser curiosos, algunos estudiantes prevén lo que viene: entre 12 o 15 años es el tiempo promedio que han de dedicar al estudio los médicos exitosos, de acuerdo a un informe publicado en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine. Ese tiempo incluye preparación básica,servicio social, especialización, sub especialización,amén de los postgrados y maestrías.

Pero más allá del ritmo agotador y extenuante, están las ganas de alcanzar la cima. Porque ser médico no es solo una profesión; es un camino de vida que reivindica lo mejor de tus virtudes profesionales. Lo plausible es que obras por mejorar o salvar al prójimo.

Como todo camino a la gloria, hacerse médico también tiene sus dificultades, pero nada que no puedas superar después que leas las siguientes líneas.

¿Sabes qué es lo más difícil de estudiar Medicina?

Horas infinitas de estudio, guardias extenuantes, desgaste físico y emocional, cambios bruscos del metabolismo, insomnio temporal, sensación de tiempo insuficiente, sobrecarga académica, presión ante la llegada de exámenes. Seguro tú que lees este artículo, tienes más que agregar.

Sin duda, la lista es larga. Pero nada de eso se vuelve tan dañino en la carrera como el estrés. De éste se deriva-según estudios clínicos- todos los estados anímicos perjudiciales para afrontar adversidades propias de la carrera de Medicina.

Lo peor es que ya somos tendencia. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indicó que en las carreras asociadas a la medicina se registran buena parte del 60% de los universitarios mexicanos que padecen de estrés. Y lamentablemente este mal repercute en otro inconveniente en la carrera, ya conocido como un síndrome.

Hasta síndrome propio ya tenemos

Para muchos parece un chiste, un meme tragicómico sacado de las redes. Sin embargo, es más serio que el propio respeto a la carrera. Oficialmente se llama el síndrome del estudiante de medicina. El asunto no es nuevo, data de 1970. No solo ocurre en México, está esparcido en cualquier facultad de medicina existente en el mundo.

No pocos expertos lo asocian con hipocondría o nosofobia por la exposición del estudiante a conocer con lujo de detalles sobre enfermedades y dolencias. ¿Cómo opera? Sencillo: como el estudiante atraviesa una sobrecarga de agotamiento crónico y estrés, puede temer de padecer o contraer algunas de la enfermedades que ha estudiado.

Psicólogos advierten que rasgos narcisistas y egocéntricos de las personas son caldo de cultivo para la aparición de este síndrome exclusivo de los estudiantes de medicina. Este fenómeno no es juego. En España, por ejemplo, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina anunció que tomará medidas para evitar que más estudiantes engrosen las lista de víctimas.

Expertos en Europa agregan que el estilo de vida del estudiante de medicina puede incidir al respecto.

 

¿Cómo es la vida del estudiante de medicina?

El estilo de vida que adopta el estudiante de medicina es crucial para graduarse o no, en menos o más tiempo de lo previsto. Tenlo claro de una vez por todas: estudiar medicina no es igual que otras carreras universitarias.

La primera condición cuando estudias Medicina es que no tienes todas las horas disponibles para cumplir con todo lo que “deseas” y “debes” hacer.

Hay una clara diferencia en entre esos dos renglones. Lo que “debes” hacer está compuesto por asistir a clases, presentar los exámenes; entender y estudiar todo lo que puedas (nunca es demasiado). Tu potencial está dentro de ti, encuéntralo con esfuerzo.

En cambio, lo que “deseas” hacer está formado por conocer nuevas personas, ir a fiestas de la facultad o flirtear según dicte las hormonas…y a veces el corazón. Para muchos de los que cuajan en esta categoría, no solo comenzó la carrera de medicina, también inició la vida de excesos y aprendizajes. Y van en busca de eso. Consideran que es parte de estudiar la carrera.

Pero sucede algo curioso: estudios de climas socioemocionales del estudiante de medicina mexicano muestran que aquellos que viven en equilibrio entre lo que “deben” y “desean” hacer, tampoco hallan sosiego mental y paz emocional en medio de tanta presión y exigencia. Es un cuadro atípico que afecta al desenvolvimiento académico del estudiante, y a veces su estabilidad psicosocial.

¿Qué hacer para oxigenarse durante la carrera de medicina?

Lo de estudiar es un requisito sine qua non. Pero no todo es estudio y trabajo. A mitad de la carrera, muchos alumnos han manifestado fatiga y ofuscamiento.

Es necesario liberarse un día, un momento, tal vez una tarde, para hacer algo que restaure la confianza en sí mismo y permita retomar la claridad de las convicciones y las metas por cumplir.

Las opciones son variadas. Se vale salir de fiesta, por supuesto, pero no en exceso porque puede ser perjudicial. Lo más recomendable es hacer una actividad distinta que logre equilibrar cuerpo y alma. Se puede hacer yoga, practicar deporte, saltar en paracaídas, nadar varios metros en la piscina, visitar el mar o disfrutar de una velada con una persona interesante.

La idea es darse un verdadero respiro para volver en sí y seguir victorioso en la senda del éxito profesional y personal.

Sin sacrificio no hay gloria

Hay una fuerza interior en lo más intrínseco de cada uno que se llama fe, es el motor para luchar por el sueño de verse graduado alzando el título, ataviado de bata blanca. Que en el camino habrá tropiezos, es natural cuando se sufre por lo que se quiere.

Sobrarán caídas, miedos y fracasos. Pero no permitas que todo eso sea en vano. El triunfo será de los perseverantes. Y tú eres uno de ellos. La historia no puede finalizar con “no se pudo”, debe culminar con “a pesar de todo, lo logré”. Si logras enfocarte, sin tanto perfeccionismo prejuciado de la carrera, alcanzarás con eficiencia tus objetivos. Eso te hará más fuerte en tu trayectoria profesional y también en tu vida personal.

Un dato a emplear es organizar tu tiempo y tus deberes. Eso sí: en ese calendario deja espacio sin rellenar para liberar tensiones.

Tres consejos básicos para el estudiante de medicina culmine con acierto

Hay tres premisas fundamentales para estudiar medicina. No son reglas inmóviles, más bien son consejos generales útiles que pueden variar dependiendo de la facultad.

1.) No te adelantes

Sí, es cierto que el objetivo es avanzar lo más rápido en el menor tiempo posible. Sin embargo, cada etapa debe disfrutarse y vivirse en su momento, sin prisa pero sin pausa. Si estás en primer año, no te apresures a entrar a un quirófano o presenciar una guardia. Concéntrate en aprender las materias básicas. Un edificio con bases sólidas se sostiene en la cima. Todo a su tiempo.

2.) Encuentra tu forma más efectiva de estudiar

Muchos abren cincos libros y listo. Otros necesitan de videos y debates colectivos para aprender. Encuentra tu método más infalible para interiorizar los conocimientos necesarios para ejercer la medicina. Huye de la compañía interesada que buscan absorber lo que a ti te costó meses de estudio.

3.) Mantén a flote tu sensibilidad

Esta característica marcará la diferencia. Se sabe de galenos que de tanto estudiar las enfermedades y dolencias, desarrollan un coraza de insensibilidad, que lo alejan del principio humanista de la medicina.

Tu humanidad como doctor o doctora te hará brillar por encima de tus técnicas de trabajo. Por eso serás reconocido durante todo tu periplo profesional. Ponlo a prueba, incluso antes de graduarte, y lo más seguro es que en unos años te acordarás de este artículo.

Leave a Comment